Consejos, trucos e ideas sobre vestimenta y arreglo: Parte 1 1


De la Mancha:

“Este post lo ha escrito mi amigo Sin, que actualmente es el Lair Master de Madrid, algo así como el organizador general del Lair. Me gustó mucho este post, porque es de lo más completo que he leído sobre vestimenta e imagen, por eso he decidido compartirlo con vosotros.

Por otro lado, desde Seducción Práctica recomendamos que conozcáis el Lair de Madrid, es un grupo enorme de jugadores de nivel que se dedican a la seducción en Madrid.”

 

Ropa y estilo

 

 

Consejos, trucos e ideas sobre vestimenta y arreglo: Parte 1

 

Saludos  Jugador,

Este post hablará sobre vestimenta y apariencia personal.

Porque: No se puede ligar, y llegar a ser un gran seductor sin ir bien vestido, arreglado y aseado. Lo siento, no basta con aprender un montón de rutinas, trucos, marcos, meta-marcos y conceptos, adoptar una nueva visión del mundo, las relaciones hombre-mujer y la psicología femenina, tener un juego interno digno de Buda o George Clooney, un LNV alfa, no… también hay que vestir bien, y tener la mejor apariencia física que puedas llegar a currarte (esto es, desde siempre, considerado una de las parte básicas, del “juego externo”).

Tampoco nadie (ellas incluidas) te pide que seas “Brad Pitt vestido por Karl Lagerfeld”, pero sí que hagas un esfuerzo serio para ponerte al máximo de tu potencial estético.

De hecho, sin casi duda alguna, a la mayoría de tías con las que has tenido algo, tu estilo les pareció por lo menos “aceptable”. Y añadiré que, ir ya, no “bien” pero “muy bien” vestido, es, en mi opinión, la mejor y la más eficaz forma de pavoneo que exista.

Comenzando en esta parte del artículo, y completándose en las subsiguientes, se mencionarán los temas que enumero a continuación (todos son igual de importantes, tendrás que tener una buena base en todos estos temas para considerarte “relativamente bien informado”):

1. Errores habituales que los hombres cometen.

2. Los diferentes estilos, tribus urbanas y códigos vestimentarios de los cuales elegir e inspirarse.

3. Combinación de colores y trucos varios

4. Consejos para el aseo y la apariencia física personales.

5. Una advertencia esencial que TIENES que leer una vez hayas leído todo este post.

Preciso que no soy para nada un experto en moda o un consejero profesional en apariencia personal.

Pero, si soy un tío que pasó de no saber estrictamente nada sobre cómo vestir o sobre la moda de su época, no tener nada de “estilo”, estar constantemente acomplejado debido a la ropa (incluso las pocas veces que “acertaba”), tener que copiar a sus amigos para vestirse de forma “normal”, preguntarse dónde aprendían los demás a vestir bien… a recibir a menudo cumplidos sobre mi atuendo, a nunca ser rechazado a la entrada de una discoteca (y créeme, en el país del que yo vengo, son estrictos), y a ver mi juego mejorar gracias a mi ropa y mi arreglo.

En resumidas cuentas, pasé de un “suspendido” en estilo personal a un “aprobado”, y en mis buenos días a un “notable”. Pero aún no me veo cómo un “sobresaliente” ni mucho menos.

Así que si ya vistes de muy bien, la gente comenta lo guay que es tu estilo, y la moda no tiene secretos para ti, o simplemente vistes bien, de poco te servirá este post. Pero, si en asuntos de moda eres principiante, creo y espero, que mis modestos conocimientos te ayudaran mucho. Pero, te lo digo ya, este post no bastará, es “un buen comienzo”, pero está incompleto, yo también sigo aprendiendo, y tendrás que seguir profundizando el tema por tu cuenta.

 

1. Errores clásicos

 

a) Ponerte ropa que no es de tu talla.

A los hombre les pasa muchísimo esto, sobre todo con los pantalones. Da igual que tengas una S, una M, una L, uan XL, una 32/33, o una 40/41. Debes de asumir tu talla, y solo ponerte ropa de tu talla. Si tienes una S, no creas que por comprarte ropa M parecerás mas grande, solo parecerás mal vestido. Lo mismo si tienes una L, y crees que por ponerte un M parecerás mas delgado.

Si no sabes tú talla, pregúntale al vendedor, él la supo nada más pasaste la puerta de la tienda. Ya sea para una camisa, un jersey, unos pantalones o unos zapatos, el vendedor sabrá siempre que talla usas, y estará encantado de decírtela. No tengas miedo, pregúntale: ¿Qué talla me darías?

Existe también el clásico truco visual: si la costura/línea entre torso y manga de la prenda, pasa justo encima de la articulación de tu hombro y el final de la manga esta justo sobre la articulación de tu muñeca, la camisa/jersey/camiseta es de tu talla. Para los pantalones… mejor pregúntale al/la vendedor/a.

 

b) No seguir la “regla de las temporadas”. No ir acorde con el tiempo/clima. 

Una de las reglas básicas de la moda occidental es que no se viste igual en: verano, otoño, invierno y primavera. No puedes escapar a esa regla. A cada estación tendrás que adaptar tu guardarropa.

Si llega el otoño saca toda la ropa que te ponías el otoño pasado y guarda la de verano hasta el año siguiente. Si llega el otoño, y no tienes ropa de otoño, ve a tus tiendas habituales, las que venden el/los estilo/s que a ti te gusta/n, y renueva tu guardarropa para adaptarla a la nueva estación. En general, las tiendas suelen tener la nueva gama de ropa para la nueva temporada/estación una semana o dos (o incluso un mes) antes del comienzo “oficial” de la dicha estación. Para estar seguro de tener acceso a la “colección completa”, puedes esperar al comienzo de la estación también. La diferencias entre estaciones son evidentes: cada estación tiene una colección compuesta de prendas apropiadas al clima de la dicha estación, y también cambian los colores dominantes de la colección, es decir: las colecciones veraniegas y primaverales, suelen tener más colorido y tonos más claros/cálidos que la colecciones otoñales e invernales, que suelen ir a por los tonos oscuros y el negro y gris. Y, ya lo verás por ti mismo en la práctica, que la gente usa más el blanco, el marrón claro, los colores vivos (rojo, azul claro, amarillo, verde claro) en verano/primavera, y los colores oscuros (azul oscuro, verde oscuro), el negro, los marrones oscuros, los grises en otoño/invierno.

Si te encanta tu ropa de invierno, y en cambio no tienes ropa de primavera, compra nueva ropa de primavera, pero no vayas con abrigo mientras todo el mundo ya se pasea con chaqueta ligera o jersey. Destacaras, si, pero no de buena manera. Peor aun si te encanta tu ropa de verano pero no tienes nada de otoño/invierno y vas en mangas de camisa cuando ya todo el mundo lleva abrigo, ahí no solo pintaras mal, sino que pillaras un resfriado.  Tampoco te abrigues/cubras demasiado en verano porque te avergüenza tu cuerpo. ¿Eres flaco?, ¿tienes menos músculo que una gamba? al gimnasio entonces. Pero eso sí, un flaco con una camisa veraniega “slim fit”, o una camiseta guay, queda bien a pesar de su flaqueza, en cambio un flaco con una chaqueta en verano, queda como alguien acomplejado.

Esto vale para estaciones y temporadas, pero también puede valer para el día a día.  Si quieres, échale un vistazo al tiempo del día cada mañana antes de salir para saber exactamente que ponerte.

 

c) Querer crear tu propio estilo para “no ser un clon más”, o querer “mezclar varios estilos” antes incluso de dominar perfectamente por lo menos dos o tres de los estilos “estándar”, y acabar hecho una especie de “experimento estilístico fallido y desequilibrado”.

Probar lo de “crear tu propio estilo” es muy arriesgado para un novato. Ya que, mientras sigues un solo estilo definido (para vestirte en una ocasión dada), tienes tantas reglas y guías a tu disposición, que es difícil equivocarte (si conoces/te han explicado dichasreglas).

Pero una vez que improvisas un estilo, ahí… sigue habiendo reglas, pero además, hay ya una gran parte de éxito vestimentario que depende de tu instinto, sentido de la moda y buen gusto… y si eres principiante, es muy probable que aún no los tengas suficientemente desarrollados.

De hecho, la mayor parte de la gente que viste de forma mediocre, banal, que no destaca, o simplemente mal, es gente así. Gente que nunca eligió claramente un estilo, o quiso “diseñar el suyo”.

No hay nada malo en ser un “clon”, jugador.

Ser un clon, dicho de forma menos peyorativa y más realista podría traducirse por: “tener un estilo de ropa bien definido, identificable y combinado”.

Y en términos de seducción, significa: “tengo sentido y conocimientos de moda contemporánea”, “tengo personalidad y confianza,  ya que elegí claramente un estilo para esta ocasión y me atuve a él”, “tengo intuición social”, “pertenezco a una tribu urbana definida”, “estoy integrado socialmente, no soy un marginal des-socializado”, “lo pillo, no soy un ignorante de los códigos sociales no escritos”. Solo una vez que dominas varios estilos muy bien por separado, atrévete a improvisar y combinarlos. Como en artes marciales: primero domina y practica una hasta la maestría, luego otra, y luego otra, y entonces, ya crea la tuya propia que es mezcla y síntesis de lo bueno de las tres. En las siguientes partes del artículo, se te presentarán los diferentes estilos “puros” a tu disposición, para crear una imagen personal de ti.

La poca gente que viste bien por instinto (los naturales del estilo), creen haber inventado su propio estilo, pero en realidad siempre se atienen de forma instintiva a los códigos de uno o varios de los grandes estilos (cómo en seducción vamos), y cualquier observador informado sabrá categorizarlos.

 

d) Combinar mal los colores.

Éste es un apartado que desarollaremos en las subsiguientes partes del artículo, por ahora, quédate con ello.

 

e) Llevar los bolsillos  de los pantalones llenos de cosas.

Deforma los pantalones y es incómodo. En los pantalones, lo esencial, para los demás, chaqueta o abrigo, o déjalo en casa. Siempre nos paseamos con más de lo que necesitamos, intenta ser de los que “viajan ligero”.

 

f) Comprar las prendas de ropa viéndolas de forma individual y no con “una visión de conjunto y combinación”.

Muchas veces, vemos una camiseta chulísima y la compramos sin más. Y ni un segundo nos hemos parado a pensar: “vale, la camiseta en sí está bien, ¿pero combina (en términos de color, de estilo) con lo que tengo en casa?”. Si la respuesta es no… o la vuelves a dejar donde estaba, o tendrás que comprar más ropa chula que sí combina con esa camiseta para poder ponértela.

Un guardarropa bien hecha puede ser dos cosas:

Un gran conjunto de prendas individuales que combinan casi-todas las unas con las otras (nunca combinaran todas, pero tú me entiendes), permitiéndote crear un gran número de conjuntos que varían entre sí a menudo.

O “un conjunto de conjuntos de prendas”. Es decir, tus prendas combinan por “grupos pequeños”, por ejemplo “este pantalón solo combina bien con estas dos camisas y las tres prendas solo combinan bien con este abrigo y todos juntos forman mi “conjunto pijo”, y luego estas dos camisetas, este chaleco, estos  pantalones y estas zapatillas son uno de mis dos conjuntos «casuales”.

En ese caso, se podría decir que lo que tienes es une sucesión de “conjuntos” que vas poniéndote y alternando entre ellos. Un día, (por gusto o según la ocasión) te pones uno de tus dos o tres conjuntos clásicos/pijos, el otro te pones tu conjunto casual, etc…

 

g) Olvidar que cualquier atuendo que te pongas, es un conjunto, un todo, no una sucesión de prendas individuales.

Esto, más que un error explicado, es un recordatorio de una cierta visión del “vestir bien”. Lo que importa es la imagen/aura que da el conjunto, la combinación global de TODO lo que llevas puesto, no que tal prenda individual mole y tal otra también. Cuando se mira cómo va vestido alguien, no se ven ni miran “prendas”, se ve un conjunto y un estilo en su totalidad.

Mejor vestido irás con un conjunto de prendas estándar bien combinadas, que con un conjunto de prendas que, individualmente molan, pero combinadas no pegan y hasta dan pena. Aunque claro, lo mejor es llevar: un conjunto de prendas que individualmente molan, y que combinadas molan aun más. Pero no pongamos el listón excesivamente alto (sinceramente no hace falta), un conjunto compuesto de “algunas estándar, algunas que molan” y en él que todas combinan bien, ya está más que bien.

 

h) Llevar ropa sucia, rota, vieja, desgastada. 

Sucia. Eso esta pro-hi-bi-do. Siempre, sin excusas. ¿Una manchita de boloñesa de nada? lava la prenda. Tu ropa tiene que estar siempre pulcramente limpia. Ya sé, a veces tienes que aguantar con una mancha, o una sombra de polvo hasta poder llegar a casa, etc… y todos, yo incluido, y más de una vez, sí señor, faltaría más, hemos violado esta regla, pero eso no le quita validez.

Rota, vieja, desgastada. La regla de base es: a la basura. Luego, hay unas poquísimas excepciones en los estilos «casual» y «rockero», con respecto a algunas prendas muy definidas (tejanos rotos, zapas muy gastadas…) pero solo son eso: excepciones.  La regla es: la ropa siempre pulcra y en buen estado. Por más que te guste una prenda, si está rota y no se puede arreglar, si esta vieja, descosida, si parece que Espartero hizo la mili llevándola… ha llegado su hora. Tírala. Nada “mola” ya una vez  está roto y/o viejo.

 

i) Tratar mal la ropa 

Tengo que confesar que cometo mucho este error, y que estoy en proceso de corregirlo yo mismo.

La ropa se desgasta y envejece simplemente con un uso “normal”. No hay escapatoria, toda prenda acabara teniendo que ser tirada. Algunas antes y otras después (dependiendo del tejido, la confección, la marca). Pero todas las prendas al final envejecen. Y si tú aceleras el proceso, dejando tu ropa tirada por el suelo, los muebles, estirándola y deformándola a lo tonto… en vez de colgarla, doblarla, plancharla… acelerarás este proceso y no disfrutarás del efecto “ropa nueva en perfecto estado” mucho tiempo. Hay que hacer “durar” tu ropa.

Si la tratas mal, tu ropa rápidamente tendrá la apariencia de “esto ya lo tengo y lo llevo desde hace un rato” (cuando igual lo compraste hace relativamente poco) y…  bueno, seguirá estando de buen ver (ese efecto no “chafa” la ropa, la “banaliza” un poco pero no de forma tan grave), pero ya no tendrá ese “brillo de las primeras semanas” que es bueno conservar lo máximo posible porque, de veras, es un pequeño “plus”.

Y finalmente, si se sigue por ese camino, se desgastará (ahí ya la mayoría de las prendas se dejan de llevar salvo algunas raras excepciones ya mencionadas), se hará vieja antes de tiempo, ya no la podrás llevar, y la tiraras.  Eso es una lástima, e incluso un derroche de dinero. Una prenda es una inversión, hay que cuidarla y amortizarla.

 

Seducción Práctica

Seducción Práctica es un equipo de especialistas dedicados profesionalmente al coaching de habilidades sociales en seducción. Como empresa, se divide en cuatro departamentos complementarios entre sí, para en su conjunto, aunar a los mejores instructores especialistas del sector.
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